Leyendas árabes VII--El patio de los leones
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El patio de los Leones del alcázar de la Alhambra es la joya mas rica que ha sobrevivido á la ya centenares de años hace pasada arquitectura árabe.
En vano querreis dominar un sentimiento de doloroso entusiasmo, al ver de repente desde el magnífico arco festonado que sirve de entrada al patio de los Leones, yendo del del Mexuar, ó de los Arrayanes, las ciento veinticuatro esbeltas y bellísimas columnas que sostienen sus galerías y sus templetes, sus arcos apuntados ó redondos, de herradura ó semicirculares, estucados labrados, cubiertos de inscripciones bajo aleros de alerce tallados, pero áridos, secos, rotos, torcidos por el tiempo: la gran pila de su fuente de mármol, sostenida por doce leones, y sus estanques de mármol, por donde corre el agua de la fuente.
Vereis sus caprichosas y elegantes arcadas, enrojecidas por el tiempo, que ha borrado sus colores, su oro, sus menudos dibujos; los puntales de madera y las barras de hierro que sostienen los aéreos templetes para que no se vengan á tierra; las magníficas ensambladuras de sus techos, agujereadas, convertidas en una ruina miserable, rotos sus alicatados y su pavimento, y sin embargo hermoso todavía.
¿Por qué maldicion incomprensible se deja á esa joya abandonada sin defensa á la implacable y destructora accion del tiempo, que ciego y fatal pulveriza del mismo modo lo hermoso y lo deforme?
¿No merece la Alhambra que se gaste en ella algun oro, que se la cure, en una palabra, que se la devuelva su lozana juventud?
En vano querreis dominar un sentimiento de doloroso entusiasmo, al ver de repente desde el magnífico arco festonado que sirve de entrada al patio de los Leones, yendo del del Mexuar, ó de los Arrayanes, las ciento veinticuatro esbeltas y bellísimas columnas que sostienen sus galerías y sus templetes, sus arcos apuntados ó redondos, de herradura ó semicirculares, estucados labrados, cubiertos de inscripciones bajo aleros de alerce tallados, pero áridos, secos, rotos, torcidos por el tiempo: la gran pila de su fuente de mármol, sostenida por doce leones, y sus estanques de mármol, por donde corre el agua de la fuente.
Vereis sus caprichosas y elegantes arcadas, enrojecidas por el tiempo, que ha borrado sus colores, su oro, sus menudos dibujos; los puntales de madera y las barras de hierro que sostienen los aéreos templetes para que no se vengan á tierra; las magníficas ensambladuras de sus techos, agujereadas, convertidas en una ruina miserable, rotos sus alicatados y su pavimento, y sin embargo hermoso todavía.
¿Por qué maldicion incomprensible se deja á esa joya abandonada sin defensa á la implacable y destructora accion del tiempo, que ciego y fatal pulveriza del mismo modo lo hermoso y lo deforme?
¿No merece la Alhambra que se gaste en ella algun oro, que se la cure, en una palabra, que se la devuelva su lozana juventud?
