De los límites de las galaxias al entrelazamiento cuántico
ebook ∣ Descubrir el multiverso cotidiano entre revelaciones, paradojas y misterios de la nueva física
By Bruno Del Medico
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Todos los días percibimos el mundo con los sentidos. Vemos objetos, oímos sonidos, tocamos superficies. Todo parece tan inmediato y "concreto". Pero, ¿es esto realmente la realidad? ¿O simplemente navegamos por una pequeña porción de un universo compuesto de múltiples niveles, visibles e invisibles? Los conocimientos modernos y antiguos, físicos y metafísicos, nos invitan a reflexionar sobre esta eterna pregunta.
Nuestra experiencia cotidiana a menudo limita nuestra comprensión. Estamos acostumbrados a reconocer el mundo sólo a través de lo que podemos ver, tocar o medir. Sin embargo, bajo la superficie de esta percepción "normal" coexisten muchas otras realidades. Las realidades físicas, que escapan a nuestros sentidos, coexisten con dimensiones metafísicas, cargadas de significado y misterio. Pensemos en el macrocosmos y el microcosmos: dos extremos en los que nuestra vida cotidiana se disuelve en escalas de magnitud casi incomprensibles.
En el reino físico, el universo se revela en niveles estratificados de realidad. En el nivel cósmico, sólo podemos vislumbrar la inmensidad. La parte que podemos "ver" representa sólo el 5% de todo el universo conocido. A nivel macroscópico, lo que percibimos, nuestra realidad parece concreta. Sin embargo, incluso un simple objeto, como una silla, esconde una verdad muy distinta. A escala subatómica, nos enfrentamos a un universo de partículas que siguen leyes físicas contraintuitivas. Los experimentos de entrelazamiento cuántico muestran cómo, a nivel subatómico, dos partículas pueden conectarse instantáneamente a grandes distancias como si ignoraran el concepto de espacio y tiempo. Albert Einstein y Niels Bohr fueron los primeros en sacudir los cimientos de nuestra idea de la realidad, tratando de responder a la famosa pregunta: "¿Existe la Luna cuando nadie la mira?".
Junto a los niveles físicos, se extiende el enigma de lo metafísico. La metafísica investiga lo que no es inmediatamente perceptible, cuestionando la esencia misma del ser. Los antiguos griegos, como Platón, imaginaban un mundo de "ideas", perfecto e inmutable, del que el mundo material no era más que una débil copia. Todos recordamos la alegoría de la caverna: los hombres encadenados sólo vislumbraban sombras en las paredes, sin ver nunca la luz directa del verdadero Sol.
También encontramos conceptos relacionados en las filosofías orientales. El "velo de Māyā" de la tradición india describe el mundo fenoménico como una ilusión que vela la verdadera esencia de la realidad. Las religiones, el misticismo y la espiritualidad, por su parte, interpretan esta dimensión invisible como un lugar donde el alma o el "yo" conecta con lo trascendente.
Pero, ¿cómo distinguir lo físico de lo metafísico? Esta pregunta nos conduce a una de las cuestiones más profundas de la historia de la filosofía: ¿qué es la realidad?
Los antiguos pensadores griegos, como Aristóteles, intentaron dividir el mundo en sustancia y accidente. Sustancia es lo que existe en sí mismo, accidente es lo que existe en relación con otra cosa. Sus investigaciones sentaron las bases de milenios de especulación.
Hoy en día, los científicos, al igual que los filósofos, siguen cuestionándose a sí mismos. La física moderna, por ejemplo, ha combinado la ontología clásica con el relativismo cognitivo. Según Werner Heisenberg, padre del principio de incertidumbre, la propia observación modifica el objeto observado. En otras palabras, nunca podemos conocer la realidad de forma "pura". Lo que percibimos es siempre un reflejo de nuestra participación en el proceso cognitivo.
Estamos limitados, pues, por nuestros cuerpos, nuestros sentidos, nuestro lenguaje. Sin embargo,...